Cadenas Productivas
Nombre del documentador
Equipo de evaluación y gestión de conocimiento
Fecha de diligenciamiento
5-5-2025
Baja calidad del ensilaje tradicional: El uso de pasto seco, fermentado en malas condiciones o con técnicas inadecuadas genera un ensilaje de baja calidad nutricional, mal olor y poca palatabilidad para el ganado.
Rechazo del ensilaje por parte del hato ganadero: Cuando el ensilaje no es fresco ni apetecible, los animales lo rechazan, lo que reduce el consumo voluntario y afecta negativamente la ganancia de peso, la producción de leche y el bienestar animal.
Malas prácticas de corte y almacenamiento: El uso de pasto cortado con demasiada anticipación, el manejo deficiente de la compactación y la exposición al aire y la humedad deterioran el ensilaje, promoviendo la aparición de hongos y toxinas.
Desperdicio de recursos forrajeros: La ineficiencia en el manejo del ensilaje lleva a la pérdida de grandes volúmenes de biomasa, afectando la sostenibilidad del sistema de alimentación ganadera.
Estacionalidad en la oferta de forraje: En muchas zonas PDET, hay escasez de pasto en épocas secas, lo que obliga a depender del ensilaje como reserva forrajera. Si este es de baja calidad, compromete la alimentación del ganado.
Bajos niveles de tecnificación y capacitación ganadera: Muchos productores no han recibido formación adecuada sobre técnicas modernas de conservación de forraje ni sobre el uso de cultivos complementarios para mejorar la calidad del alimento.
Limitada diversificación en la dieta animal: La alimentación basada únicamente en un tipo de pasto reduce el valor nutricional de la dieta. No se aprovechan cultivos como la caña de azúcar o el maíz, que pueden mejorar el sabor y aporte energético del ensilaje.
¿Cuál es el objetivo de la mejor práctica?
Mayor aceptación y consumo del ensilaje por parte del ganado: El ensilaje fresco, nutritivo y palatable aumenta el consumo voluntario, mejorando la eficiencia alimentaria y reduciendo el desperdicio de forraje.
Mejora del estado nutricional del hato ganadero: Una dieta balanceada y rica en energía mejora la salud de los animales, su ganancia de peso, la producción de leche y su capacidad reproductiva.
Reducción de los costos de alimentación: Al aprovechar pasto y cultivos disponibles en la finca, se disminuye la dependencia de concentrados comerciales o forraje comprado, lo que baja los costos de producción.
Mejor aprovechamiento de recursos forrajeros locales: Se utilizan eficientemente los excedentes de biomasa (como caña, maíz o gramíneas), que en otras condiciones podrían perderse o descomponerse sin uso.
El proyecto ha superado ampliamente la meta técnica planteada respecto a la capacidad de carga, alcanzando un incremento del +65.7% sobre la meta prevista.
El cumplimiento en la meta de productividad de carne, con un índice de logro superior al 90% indica una mejora notable en las tasas de ganancia diaria de peso (GDP).
Se utilizaron las materiales desarrollados para la asistencia técnica y las escuelas de campo ECAS.
Además, se pueden mencionar: